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Mitos y Verdades sobre la Celiaquía que Seguramente Escuchaste (y es hora de aclarar)

Mitos y Verdades sobre la Celiaquía que Seguramente Escuchaste

Estás en un cumpleaños. Rechazás amablemente una porción de torta y tu tía, con la mejor de las intenciones, te dice: «¡Dale, nene/a, por un pedacito no te va a pasar nada! No seas exagerado/a». O peor, un amigo te comenta: «Ah, lo de ser celíaco… ¿no es una moda de ahora? Mi primo lo tuvo de chico y se le curó».

Si sos celíaco, es casi seguro que viviste una situación así. La desinformación sobre la celiaquía es enorme y, aunque casi siempre nace del desconocimiento y no de la mala fe, puede ser agotadora y hasta peligrosa para tu salud.

Este artículo es tu machete, tu botiquín de primeros auxilios verbales. La idea es desarmar uno por uno los mitos más comunes para que tengas la información clara y puedas compartirla con tu familia y amigos. ¡Vamos a separar los tantos!

Mito 1: «Por un poquito no pasa nada. Es solo una miguita».

VERDAD: Esta es, quizás, la mentira más peligrosa. La celiaquía no es una intolerancia, es una enfermedad autoinmune. Esto significa que tu sistema de defensas reacciona al gluten como si fuera un enemigo y ataca a tu propio intestino. No importa la cantidad. Una simple miga, invisible a los ojos, es suficiente para despertar esa reacción y generar inflamación y daño en las vellosidades intestinales. Aunque no sientas síntomas externos, el daño por dentro ocurre igual. Para un celíaco, no existe una «dosis segura» de gluten. Es cero.

Mito 2: «La celiaquía es una enfermedad de chicos y con el tiempo se cura».

VERDAD: Falso en sus dos partes. La celiaquía puede diagnosticarse a cualquier edad, desde bebés hasta adultos mayores. Y lo más importante: es una condición crónica, para toda la vida. No se cura. El único tratamiento que existe hasta hoy es una dieta estricta sin gluten, de por vida. Si una persona celíaca vuelve a consumir gluten, el daño intestinal vuelve a empezar, aunque los síntomas no sean los mismos que tenía cuando fue diagnosticada.

Mito 3: «Si comés gluten por error y no te duele la panza, no te hizo mal».

VERDAD: La celiaquía es conocida como «la enfermedad camaleón» porque sus síntomas son increíblemente variados y no siempre son digestivos. Mucha gente no presenta dolor de panza, vómitos o diarrea. Los síntomas pueden ser:

  • Anemia crónica que no mejora con hierro.
  • Cansancio o fatiga constante.
  • Aftas recurrentes en la boca.
  • Dolores de cabeza o «niebla mental».
  • Problemas en la piel (dermatitis herpetiforme).
  • Infertilidad o abortos espontáneos.

Osteoporosis a temprana edad. Incluso, hay celíacos que son asintomáticos, es decir, no sienten absolutamente nada al consumir gluten. Pero la ausencia de síntomas no significa ausencia de daño. El ataque al intestino sigue ocurriendo en silencio, afectando la absorción de nutrientes y aumentando el riesgo de otras complicaciones a largo plazo.

Mito 4: «Ser celíaco es una moda. Ahora todos son alérgicos a algo».

VERDAD: Si bien es cierto que «comer sin gluten» se ha vuelto una elección dietética para algunas personas, la enfermedad celíaca no es una moda ni una elección. Es una condición médica seria, diagnosticada a través de pruebas concretas como análisis de sangre (que miden anticuerpos específicos) y una endoscopia con biopsia intestinal. Para alguien con un diagnóstico confirmado, la dieta sin gluten no es una preferencia, es su único medicamento.

Mito 5: «La avena es un cereal saludable, la podés comer tranquilo/a».

VERDAD: ¡Mucho cuidado acá! En Argentina, la avena está incluida dentro de la sigla TACC (Trigo, Avena, Cebada, Centeno). Esto se debe a dos motivos: primero, por la altísima probabilidad de contaminación cruzada, ya que se suele cultivar y procesar en los mismos lugares que el trigo. Segundo, porque un pequeño porcentaje de celíacos también reacciona a una proteína de la avena llamada avenina. Por lo tanto, la regla en nuestro país es clara: la avena NO es apta para celíacos, a menos que un producto la contenga y esté certificado con el logo oficial «Sin TACC», lo que garantizaría que proviene de un cultivo seguro (algo muy poco común hoy en día).

Conclusión

Entender la celiaquía va más allá de saber qué se puede comer. Implica comprender su naturaleza autoinmune, crónica y sistémica. No es una exageración, no es una maña y definitivamente no es una moda. La próxima vez que te encuentres con uno de estos mitos, respirá hondo y explicá los hechos con tranquilidad. Y si no tenés ganas de dar la misma clase una y otra vez, ¡compartiles este artículo! Educar a nuestro entorno es una de las formas más importantes de cuidarnos.

Nuestra misión con este blog es crear un espacio de ayuda y confianza. Si estos consejos te sirvieron y pensás que pueden darle una mano a otra persona que está en la misma situación, te invitamos a compartir este artículo en tus redes o por WhatsApp.

A veces, la información correcta en el momento justo hace toda la diferencia.

Fuentes Consultadas:

  • Ministerio de Salud de la Nación Argentina – Enfermedad Celíaca.
  • Asociación Celíaca Argentina – «¿Qué es la Enfermedad Celíaca?».
  • Celiac Disease Foundation – «Myths About Celiac Disease».
  • Código Alimentario Argentino

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